La Hermandad hace Estación de Penitencia a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla y a la Real Parroquia de Señora Santa Ana en la madrugada y mañana del Viernes Santo.
La procesión es popularísima en toda Sevilla, aunque particularmente en su barrio de Triana, a cuya Parroquia de Santa Ana realizó Estación de Penitencia hasta 1845 en que, cruzando entonces el puente de barcas, comenzó a realizar dicha estación a la Santa Iglesia Catedral de Sevilla
La Cofradía consta de dos pasos, precedido cada uno de ellos de un cuerpo de nazarenos portando cirio y organizados por tramos, al frente de los cuales figura alguna insignia relevante de la Hermandad, flanqueada por hermanos con vara.
En el primer paso se contempla al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, caído en tierra bajo el peso de la Cruz en su camino al Calvario. Un soldado romano a caballo le indica el camino. El Cirineo ayuda al Señor en su pesada carga, mientras una mujer con dos niños contempla la escena acongojada. La canastilla, muy artística, es de grandes proporciones.
Los hermanos que hagan Estación de Penitencia en el cortejo de este paso vestirán túnica y antifaz de terciopelo morado y capa de merino blanca
En el segundo paso procesiona Nuestra Señora de la Esperanza, luciendo manto de terciopelo verde y bordados en oro, al igual que el palio. Obras de gran valor artístico del paso son la candelería, jarras y respiraderos, repujados en plata de ley. Los hermanos acompañantes de este paso visten túnica y antifaz de terciopelo verde y capa de merino blanca.
Todos los hermanos llevaran sobre el antifaz el escudo de la Hermandad y usarán calcetines y guantes blancos y calzado negro
Sobre los muchos momentos vibrantes que su recorrido de antaño ofrecía, había uno, hoy desaparecido, que era de emoción intensísima; aquél en que la Cofradía pasaba ante la vieja cárcel del Pópulo, donde a los presos se les permitía asomarse a las rejas para contemplar a las Imágenes, a las cuales se le ponía frente a ellos y a la que muchos cantaban saetas.